Real Decreto 1214/2009, de 17 de julio, por el que se establecen tres certificados de profesionalidad de la familia profesional electricidad y electrónica que se incluyen el el Repertorio Nacional de certificados de profesionalidad.
Los profesionales que se podrán beneficiar del Certificado de Nivel 2, denominado ‘Instalación y mantenimiento de sistemas de electromedicina', serán aquellos que desarrollan su actividad profesional en centros sanitarios, públicos y privados, en los servicios de Electromedicina y en empresas fabricantes, distribuidoras o proveedoras de servicios de Electromedicina, en los departamentos de asistencia técnica o atención al cliente, tanto por cuenta propia o ajena.
Los avances tecnológicos de los últimos años, han hecho posible la comunicación entre zonas remotas por medio de las, cada vez más rápidas, redes de comunicaciones. En este sentido, los avances en integración y digitalización, han mejorado la definición y reducido el tamaño de televisores y monitores, facilitando la integración de los mismos en nuestro entorno más cercano.
Todos estos avances tecnológicos se han ido integrando en el sector de la salud para mejorar la atención al paciente y facilitar la labor del personal sanitario, incrementando así la calidad global del servicio sanitario prestado.
Es habitual encontrar en las instalaciones sanitarias equipos médicos y equipos no médicos cohabitando
Dentro de este proceso de integración de nuevas tecnologías en el sector sanitario, se encuentra el escenario de los quirófanos integrados de alta tecnología. Se trata de quirófanos innovadores con equipamiento de última tecnología aplicada al sector sanitario. El objetivo de estos escenarios es facilitar la labor del cirujano y la de su equipo médico.
De esta forma, desde la mesa de operaciones se pueden controlar todos los equipos médicos mediante una sencilla pantalla táctil y una intuitiva consola gráfica. Acciones como ajustar el grado de iluminación ambiente, focalizar la lámpara quirúrgica o incluso realizar una videoconferencia con un centro sanitario en otro país, para solicitar asistencia durante la operación, son algunas de las muchas posibilidades que brindan estos quirófanos integrados.
Para lograr este objetivo, es necesaria la correcta y eficiente integración e interconexión entre equipos médicos, equipos de comunicaciones, equipos de audio y video en las salas de operaciones hospitalarias.
Por este motivo, la certificación de estos quirófanos integrados se hace imprescindible para garantizar la correcta y eficiente integración e interconexión de todos los equipos, garantizando la seguridad y calidad de estas instalaciones de alta tecnología.
Debido a la ausencia de una normativa específica para la certificación u homologación global de estas instalaciones, desde el Departamento de Electromedicina de Applus+, se ha creado un sistema particular de certificación. Para cada instalación y cliente se definen una serie de requisitos de seguridad y calidad a cumplir. Estos se evalúan y analizan para garantizar la correcta y eficiente integración e interconexión de los diferentes equipos.
Applus+ realiza una inspección técnica, al finalizar la instalación, para garantizar el cumplimiento de las normas de seguridad y evaluar el cumplimiento con los estrictos requisitos de calidad existentes en el sector sanitario antes de la apertura del quirófano integrado de alta tecnología.
http://www.puntex.es/todohospital/258/th258notis.pdf
Decenas de miles de pacientes británicos no tienen a sus radiólogos en su propio hospital, ni en su ciudad, ni siquiera en su país. Ante la falta de especialistas, el National Health Service lleva años llegando a acuerdos con clínicas extranjeras. Algunas están en Bélgica, otras son suecas -una de las cuales, Telemedicine Clinic, tiene sede en Barcelona-, a las que envían las imágenes por Internet (resonancias magnéticas, por ejemplo). Allí las analizan y remiten de vuelta a sus colegas del otro lado del canal de la Mancha, informes con el diagnóstico del enfermo en una particular variedad de subcontrata sanitaria.
Entre los nórdicos, la historia clínica digitalizada se da en un 90% de casos
La Red, los móviles y la TDT son los pilares en los que descansa el sistema
Si existiera un error, ¿de quién sería la responsabilidad? ¿Del médico británico que atiende a su paciente o del belga que lo ha diagnosticado a distancia? No está muy claro. Como sucede en otras parcelas, el desarrollo de las tecnologías de la comunicación y la información (TIC) ha irrumpido de tal forma que, en la misma medida que soluciona problemas, plantea otros, no sólo de regulación (responsabilidad de actos médicos, confidencialidad de datos), sino de encaje en unas estructuras de salud demasiado rígidas. Pero, a pesar de ello, pocos dudan que representan una de las principales herramientas con las que contará la sanidad para resolver los problemas asistenciales del presente y del futuro.
Más pacientes, con más enfermedades y más viejos. La sanidad de los países desarrollados está marcada en buena parte por estos factores, a los que se suma el coste creciente de fármacos y tratamientos, cada vez más sofisticados. En España, en torno al 15% de los pacientes genera el 65% del gasto sanitario. Pero además, estas personas, que suelen ser mayores de 65 años, no padecen sólo una enfermedad, sino varias a la vez, y generalmente crónicas. Así, de todos los diabéticos, sólo el 8% tiene únicamente esta enfermedad. Lo habitual es que además padezcan hipertensión, obesidad, hipercolesterolemia... En 2020 se estima que más del 60% de las patologías serán crónicas.
Las recetas milagrosas no existen, y menos ante este escenario tan complejo. Sin embargo, la aplicación de las TIC se presenta como un instrumento clave para hacer una sanidad más sostenible. Y tanto Europa, junto a países como Australia o Canadá, están tomando la delantera en este tipo de aplicaciones, que abarcan desde la informatización de los historiales clínicos de los pacientes, a las teleconsultas o el telediagnóstico, pasando por las intervenciones robotizadas.
La irrupción generalizada de Internet en los hogares, el incremento de las capacidades de los teléfonos móviles y las posibilidades que abre la televisión digital terrestre apuntan hacia una nueva dimensión en la telemedicina. "Éstos son los tres pilares que harán posible un cambio de provisión de servicios sanitarios", asegura Carlos Hernández Salvador, jefe de proyectos de la Unidad de Telemedicina y e-Salud del Instituto de Salud Carlos III.
El salto, especialmente en telemedicina para crónicos y mayores, no tiene pinta de estar muy lejos, según su compañero, José Luis Monteagudo, jefe de la Unidad de Telemedicina y e-Salud de este instituto sanitario, vinculado al Ministerio de Sanidad. "Se están concentrando tal cantidad de intereses, nuevos actores, posicionamiento de empresas, cambios tecnológicos, redes sociales... que da la impresión de que nos encontramos en un momento de saturación que puede ser precursor del cambio", sostiene.
En este campo "por una vez, Europa lleva la delantera a los Estados Unidos", apunta Gérard Comyn, jefe de la Unidad TIC para la salud de la Dirección General de la Sociedad de la Información de la Comisión Europea. En cabeza se sitúan los países nórdicos, donde la historia clínica digitalizada es operativa en el 90% del sistema sanitario. A la cola, los últimos...

